
¿Qué causa los trastornos de ansiedad?
Parece ser que hay varios factores que contribuyen para que se presenten este tipo de trastornos. Muchas de las investigaciones más recientes sugieren que estos trastornos se presentan en las familias y son causados por la química del cerebro de la persona. Ciertas experiencias de la vida y la personalidad también son factores que afectan las probabilidades de sufrir un tipo de trastorno de ansiedad.
¿Cuántas personas padecen trastornos de ansiedad?
Los trastornos de ansiedad son uno de los trastornos mentales más comunes en la población general.
La prevalencia anual hace referencia al porcentaje de sujetos que presentan un diagnóstico de ansiedad durante los últimos 12 meses. La prevalencia para toda la vida (o prevalencia global) hace referencia al porcentaje de sujetos que han sido diagnosticados de dicho trastorno, independientemente de si lo presentan o no en el momento actual.
Trastorno de pánico: la prevalencia anual oscila entre el 1 y el 2%. La prevalencia global se sitúa entre el 1.5% y 3.5%.
Ansiedad Generalizada: la prevalencia anual es de 3% y la global del 5%.
Fobias específicas: la prevalencia anual es de aproximadamente el 9%. La prevalencia global se sitúa entre el 10% y el 11.3%.
Fobia social: La prevalencia global oscila entre el 3% y el 13%. Las estimaciones de prevalencia varían ampliamente en función de los criterios considerados para considerar la presencia y ausencia del trastorno.
Trastorno de Estrés Postraumático: presenta una prevalencia global que oscila entre el 1% y el 14%. La variabilidad en estas prevalencias se explica por los métodos de evaluación utilizados y por las diferencias en las poblaciones estudiadas (p.ej. poblaciones de riesgo, como los veteranos de guerra, víctimas de desastres naturales o de terrorismo, etc.
Trastorno Obsesivo-Compulsivo: la prevalencia anual fluctúa entre el 1.5% y el 2.1%. La prevalencia global es de aproximadamente el 2.5%
¿Cómo se puede dar tratamiento a los trastornos de ansiedad?
Existen tratamientos eficaces para los trastornos de ansiedad, las personas que presentan síntomas deben consultar a su médico y no deben sentirse condenadas a vivir con la enfermedad. Aun cuando los síntomas de varios trastornos pueden ser diferentes, tanto los medicamentos como la psicoterapia han demostrado ser eficaces para aliviar muchos de los problemas a los que se deben enfrentar las personas que sufren de estas enfermedades.
¿Cuáles son los síntomas más comunes de la ansiedad?
Las manifestaciones sintomatológicas de la ansiedad son muy variadas y pueden clasificarse en diferentes grupos:
Físicos: Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, "nudo" en el estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y la respuesta sexual.
Psicológicos: Inquietud, agobio, sensación de amenaza o peligro, ganas de huir o atacar, inseguridad, sensación de vacío, sensación de extrañeza o despersonalización, temor a perder el control, recelos, sospechas, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones. En casos más extremos, temor la muerte, la locura, o el suicidio.
De conducta: Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad corporal y el lenguaje corporal: posturas cerradas, rigidez, movimientos torpes de manos y brazos tensión de las mandíbulas, cambios en la voz, expresión facial de asombro, duda o crispación, etc.
Intelectuales o cognitivos: Dificultades de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, expectativas negativas, rumiación, pensamientos distorsionados e importunos, incremento de las dudas y la sensación de confusión, tendencia a recordar sobre todo cosas desagradables, sobrevalorar pequeños detalles desfavorables, abuso de la prevención y de la sospecha, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.
Sociales: Irritabilidad, ensimismamiento, dificultades para iniciar o seguir una conversación, en unos casos, y verborrea en otros, bloquearse o quedarse en blanco a la hora de preguntar o responder, dificultades para expresar las propias opiniones o hacer valer los propios derechos, temor excesivo a posibles conflictos, etc.
No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas.