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Antibióticos
¿Para qué sirven los antibióticos?

Los antibióticos pueden ser de dos tipos: bacteriostáticos, que bloquean el crecimiento y la multiplicación celular, y bactericidas, que producen la muerte de las bacterias.

Las pruebas de acción en el laboratorio muestran cuál es la cantidad exacta de la droga para frenar la reproducción o eliminar a las bacterias.

Aunque es cierto que a una gran cantidad de antibiótico le tomaría un menor tiempo matar las bacterias que ocasionan una enfermedad, la dosis haría que la persona sufriera de una enfermedad ocasionada por la droga. Por ello, los antibióticos se dan en cantidades pequeñas. Esto asegura que las bacterias sean eliminadas o que se reproduzcan en un numero suficiente como para que el cuerpo las pueda repeler. Cuando se toma una cantidad insuficiente de antibiótico, las bacterias pueden frecuentemente desarrollar métodos para protegerse a sí mismas y hacerse inmunes al medicamento, por lo que la próxima vez que se utilice el antibiótico contra estas bacterias no será efectivo.

La prevención es una de las principales funciones de la medicina modern, tratando de evitar llegar a los siguientes pasos en el desarrollo de una enfermedad. La prevención se puede llevar a cabo de muchas formas, atendiendo la forma de vida que llevemos, nuestra alimentación, realizando ejercicio físico, y llevando a cabo actividades, cuidados y medidas de higiene.
Los antibióticos son utilizados para curar, es decir, para eliminar la causa de la enfermedad, lo cual consiste en eliminar la infección bacteriana. También son utilizados para aliviar disfunciones en el organismo que por el momento no tienen cura, como en el caso de enfermedades crónicas irreversibles.

Formas de administración de antibióticos

Local
La aplicación local se realiza en un área específica ya sea sobre la piel, en los ojos, o sobre la membrana mucosa. Los antibióticos para el uso local están disponibles en forma de polvos, ungüentos, o cremas.

Oral
Hay dos formas de acción para la aplicación por vía oral. La primera son tabletas, líquidos y cápsulas que se tragan. En este caso, el antibiótico se libera en el intestino delgado para ser absorbido en el torrente sanguíneo. La segunda es por medio de caramelos o pastillas que se disuelven en la boca, donde el antibiótico se absorbe a través de la membrana mucosa.

Parenteral
Las aplicaciones fuera del intestino se llaman parenterales. Una forma de aplicación es mediante una inyección, que puede ser subcutánea (debajo de la piel), intramuscular (en un músculo), o intravenosa (directo en una vena). La administración Parenteral de un antibiótico se usa cuando un médico requiere una concentración fuerte y una acción rápida del antibiótico en la corriente sanguínea.