
Causas de la depresión
Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar. Esto parece darse en el caso de un tipo especial de depresión llamada trastorno bipolar. En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, si un familiar, padre o madre tienen depresión no significa que inexorablemente la sufrirá. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad: posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio. La depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión.
El trastorno depresivo severo se encuentra asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales. En los últimos años, la investigación clínica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes vasculares cerebrales, infartos, cáncer, enfermedad de Parkinson y trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva.
La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, problemas en una relación personal, problemas económicos o cualquier situación estresante en la vida, deseadas o no deseadas, también pueden precipitar un episodio depresivo.
Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales.
La depresión en la mujer
La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de la del hombre. Se piensa que factores hormonales pueden contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer. En particular, los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo posparto, la premenopausia y la menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés por las responsabilidades del cuidado de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo. Algunas mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad por ser madres solteras o por asumir el cuidado de padres ancianos.
Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos demostró que las mujeres predispuestas a padecer del síndrome premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas físicos y anímicos como depresión, cuando se les suprimen sus hormonas sexuales utilizando una medicina. Si se deja de dar dicha medicación, las hormonas se reactivan y al poco tiempo los síntomas retornan. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto.
Muchas mujeres tienen un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento de un bebé. En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos, así como la responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión posparto. Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos pasajeros de tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere de tratamiento. Este debe realizarlo un médico sensible. El apoyo emocional de la familia es de importancia vital para que la nueva madre recupere su bienestar físico y mental. El tratamiento devuelve la capacidad para cuidar y disfrutar al niño.
Depresión en el hombre
El hombre tiende a ser más reacio para admitir que tiene depresión. Por lo tanto, el diagnóstico puede ser más difícil de hacer. La depresión también puede afectar la salud física, en una forma diferente a la de la mujer. Un estudio reciente indicó que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria en ambos sexos. Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de muerte debida a enfermedad coronaria cuando se da junto con un trastorno depresivo.
El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión.
En el hombre, no es raro que la depresión se manifieste con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo. Por lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el varón se da cuenta de que está deprimido, tiende menos a solicitar ayuda. El apoyo familiar generalmente es una ayuda importante. Algunos centros laborales ofrecen programas de salud mental para sus empleados. Estos pueden ser de gran ayuda para el hombre. Es importante que el paciente deprimido entienda y acepte la idea que la depresión es una enfermedad real que requiere tratamiento.
La depresión en la vejez
Es erróneo creer que es normal que los ancianos se depriman. Por el contrario, la mayoría de las personas de edad se sienten satisfechas con sus vidas. Cuando un anciano se deprime, se considera erróneamente un aspecto normal de la vejez. La depresión no diagnosticada en estos pacientes, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Con un tratamiento adecuado, este tendrá una vida placentera.
Cuando la persona de edad va al médico, puede solo describir síntomas físicos. Normalmente el anciano es reacio a hablar de su desesperanza y tristeza, de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo. Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más frecuentemente identificadas y tratadas por los profesionales de salud mental. Los psiquiatras van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente.
También es importante detectar los síntomas depresivos debidos a efectos secundarios de medicamentos que el paciente está tomando, o debidos a una enfermedad física concomitante. Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria.
Estudios clínicos recientes indican que la psicoterapia breve, terapia a través de pláticas que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, permiten combatir los pensamientos distorsionados y negativos que generalmente acompañan a la depresión.
La psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos.
El mejor reconocimiento y tratamiento de la depresión en los adultos mayores, hará que este periodo de la vida sea más placentero para el paciente, para su familia y para quienes le cuidan.