
El páncreas también produce un gran número de otras hormonas, las cuales son liberadas directamente al torrente sanguíneo. La más importante es una insulina cuya carencia produce la diabetes. Otra hormona producida por el páncreas es el glucagon, que tiene la función opuesta a la insulina. Ambas son proteínas y provienen de la misma región del páncreas llamada islotes de Langerhans.
¿Por qué nuestro cuerpo necesita insulina?
Sin insulina nuestro cuerpo no puede hacer uso completo de los alimentos que se consumen. Normalmente, la comida es ingerida, y dentro del cuerpo se fracciona en productos más simples como las proteínas o los azúcares. Dentro de estos últimos se encuentra la glucosa, la cual provee el combustible para muchas de nuestras actividades corporales. Estos productos simples también sirven para construir o reemplazar parte del cuerpo desgastadas como por ejemplo células de la piel, células de la sangre, etc. Cuando alguien tiene diabetes, los alimentos se rompen de la misma manera que en cualquier persona sana, sin embargo, la escasez de insulina produce un exceso de glucosa que no se almacena sino que, por el contrario, permanece en el torrente sanguíneo. Si este exceso es muy importante, la glucosa termina excretándose por la orina.
En el intestino se absorben las proteínas y los azúcares, los cuales posteriormente se procesan en el hígado. La glucosa es una de estas moléculas simples que se producen en el hígado a partir de carbohidratos más elaborados consumidos en los alimentos. En presencia de insulina, si existe mucha glucosa, ésta se convierte en un azúcar complejo denominado glucógeno que sirve de reserva para ser utilizado en momentos de escasez. En ausencia de insulina por el contrario la glucosa sale del hígado hacia el torrente sanguíneo y no se almacena. Otra de las funciones de la insulina es promover el ingreso de la glucosa hacia las células del organismo que la necesitan como combustible. De esta manera, si no hay insulina toda la glucosa que sale del hígado tampoco puede ser incorporada a las células que lo necesitan permaneciendo en la sangre. De esta manera podemos imaginar que nuestro organismo es como un gran contenedor de alimentos, pero sin embargo, las células que son sus habitantes tienen hambre porque no pueden incorporarlo en su interior.
¿Qué pasa con la producción de insulina en la diabetes?
En las personas sanas, la insulina se almacena en el páncreas y se libera a la sangre tan pronto los niveles de glucosa comienzan a elevarse luego de la ingesta de un alimento. La insulina llega al hígado donde regula la producción de glucosa y de glucógeno. Por lo tanto, las concentraciones de glucosa en la sangre caen y también disminuye la producción de insulina por el páncreas. Así, las personas sanas tienen un sistema muy sensible para mantener la concentración de glucosa en sangre en un estado más o menos estacionario.
En los diabéticos éste sistema falla. Debemos distinguir dos tipos de diabetes: en el tipo 1, los pacientes no secretan absolutamente nada de insulina y deben inyectársela para sobrevivir. En los pacientes con diabetes tipo 2 la cantidad de insulina que se producen no es la adecuada para mantener los niveles de glucosa dentro de lo normal o bien su insulina no trabaja adecuadamente.
Existen tres factores fundamentales que afectan la cantidad de glucosa que circula en la sangre:
Veamos más en profundidad los distintos tipos de la diabetes. Como mencionamos, y para fines prácticos, se han separado en dos grupos: Los diabéticos tipo 1 que son en general personas de menos de 40 años de edad, que tienen una falla en el páncreas que hace que no se produzca insulina y que deben inyectársela varias veces al día.
Aproximadamente uno de cada diez personas con diabetes pertenece a este grupo. También se le conoce como diabéticos dependientes de insulina. Los diabéticos tipo 2 se encuentran al otro lado de la escala. Son personas adultas mayores, usualmente con sobrepeso, que desarrollan la enfermedad progresivamente. Al comienzo, el tratamiento puede realizarse sólo con dieta o bien con fármacos y complementos alimenticios, sin embargo, con el correr de los años es muy probable que estos pacientes también necesiten inyectarse insulina.