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Tratamiento

En esta sección describiremos las diferentes maneras de tratar la diabetes. En personas jóvenes con diabetes tipo 1 no hay otra opción que la administración de insulina tan pronto se diagnostica la enfermedad, pero para los adultos con diabetes tipo 2 existen muchas otras posibilidades que iremos viendo.
Digamos que existen dos tratamientos generales, el farmacológico, es decir, tomando medicinas y el no farmacológico, en el cual la dieta y el ejercicio físico son los dos factores más importantes. Esto no significa que no puedan coexistir, por el contrario es recomendable que durante el tratamiento con medicinas se mantenga la dieta y los ejercicios físicos regulares.

Tratamiento no farmacológico
Lo primero que debe conocer un diabético es el tipo de comida con el que puede alimentarse y la cantidad recomendable a ingerir. Para esto, nuestros mejores consejeros son el endocrinólogo o el nutriólogo. La dieta y el ejercicio regular son la base del tratamiento de la diabetes tipo 2. Debido a que el sobrepeso es una de las principales causas de diabetes no dependiente de insulina, un programa estricto de dieta y ejercicio regular son las primeras alternativas de tratamiento que el médico tratará de implementar. La pérdida de peso y el ejercicio ayudan a las células del cuerpo a usar la insulina con mayor eficiencia, por lo que en muchos casos las personas con diabetes tipo 2 pueden mantener sus niveles de glicemia dentro de los valores normales sin necesidad de ningún tratamiento adicional.

Tratamiento farmacológico
Si los niveles de azúcar en la sangre continúan siendo altos después de hacer estos cambios en el "estilo de vida", el próximo paso en el tratamiento son los agentes hipoglucemiantes orales o incluso en algunos casos, se podría requerir insulina.

Los agentes hipoglucemiantes orales son pastillas usadas para reducir el azúcar en la sangre, pero no son pastillas de insulina. La insulina es una hormona y no puede ser administrada por vía oral porque sería destruida por el proceso de la digestión, siendo reducida a sustancias simples o aminoácidos sin ningún efecto sobre los niveles de glucosa en la sangre.

Con el fin de hacer trabajar a los hipoglucemiantes orales, la persona debe producir algo de insulina. Para mucha gente con diabetes tipo 2, los medicamentos orales son extremadamente efectivos. Ocasionalmente, el medicamento puede perder efectividad después de años de uso, en ese caso, generalmente se recomienda iniciar un tratamiento con insulina.

Otros hipoglucemiantes son las biguanidas que ayudan a la insulina a trabajar mejor, sobre todo en el hígado. Un posible efecto secundario de este tipo de medicinas puede ser diarrea, pero esto puede mejorar cuando el medicamento es tomado con las comidas. Los anti-hiperglicemiantes, son inhibidores de una proteína llamada alfa-glucosidasa y retardan la absorción de glucosa en el organismo.

Este tipo de medicamentos puede tener efectos secundarios incluyendo gases y diarrea.

Existe un nuevo tipo de fármacos para tratar la diabetes tipo 2, las glitazonas. Son aquellos que aumentan la sensibilidad del organismo a la insulina. Como vimos, en los pacientes diabéticos las células del cuerpo son resistentes a los niveles bajos de la insulina que circulan en la sangre. La insulina normalmente produce el ingreso de glucosa en las células removiendo el azúcar de la sangre. Este tipo de medicamentos ayuda a bajar niveles de azúcar en la sangre aumentando la sensibilidad de las células del hígado, del tejido graso y del músculo a la insulina. También preserva el funcionamiento de las células en el páncreas (células beta) productoras de insulina. El efecto total de esta medicina es, por lo tanto, ayudar al cuerpo a controlar niveles de azúcar de sangre y a prevenir que aumente demasiado.