
El diagnóstico de la epilepsia siempre es clínico, es decir, se basa en la información que el paciente o sus familiares le brindan al médico. Su médico seguramente le hará muchísimas preguntas, respóndalas verazmente y con el mayor detalle posible.
Algunas personas necesitarán realizarse electroencefalogramas u otros estudios tales como tomografías. Iremos viendo poco a poco todos los parámetros que los neurólogos toman para realizar un diagnóstico correcto.
Electroencefalograma
El electroencefalograma es un método de diagnóstico que sirve para medir las pequeñas señales eléctricas producidas dentro del cerebro. Durante el transcurso del electroencefalograma, pequeños discos llamados electrodos se pegan en la cabeza, se requieren aproximadamente 32 de estos para realizar un buen análisis. Los electrodos son los que captan estas pequeñas señales eléctricas y las transmiten a una máquina donde son amplificadas, para luego desplegarse en la pantalla de un monitor o en un papel en forma de gráfica.
Como resultado se obtienen una serie de líneas y cada una de estas representa la señal eléctrica emitida por una parte diferente del cerebro. Lo primero que debemos saber es que el electroencefalograma no es una prueba dolorosa, que no hay ningún riesgo de sufrir un toque eléctrico y que se aplica rutinariamente a toda persona que se sospeche que padece de epilepsia. Tal vez el único problema es que hay que lavarse la cabeza luego de realizarse el análisis porque muchas veces los electrodos son pegados al cabello con una goma especial, aunque los más modernos ya usan una red para sostenerlos.
El electroencefalograma no es más que una herramienta complementaria del diagnóstico clínico del médico como vimos anteriormente. Este nunca debe interpretarse de manera aislada sino en conjunto con los síntomas del paciente. Aproximadamente el 50% de las personas con epilepsia tienen electroencefalogramas normales cuando se los realiza entre crisis. Por otro lado, un 2% de las personas que no tienen epilepsia tienen un electroencefalograma anormal.
Los neurólogos observan las descargas eléctricas producidas dentro del cerebro tanto en forma como en frecuencia. Como ellos han estudiado y se han entrenado para interpretar este tipo de ondas eléctricas, pueden diferenciar cualquier pico anormal de uno normal. Por ejemplo si alguien está realizando un electroencefalograma y mueve los ojos o mastica un chicle pueden aparecer picos de electricidad, pero el neurólogo los puede diferenciar de los anormales.
El especialista realiza el diagnóstico final conjuntando ambas informaciones, clínica y electroencefalográfica, determinando el tipo de epilepsia que sufre el paciente.