
Como vimos, existen muchos tipos de síndromes epilépticos. Afortunadamente, la mayoría son controlables con medicamentos. Aproximadamente el 60%- 70% de los pacientes pueden tratar sus crisis utilizando solamente un fármaco antiepiléptico. En otro 10% es necesario utilizar dos. Sólo en el restante 30% - 40% la cosa se complica. En este grupo, los médicos deben cambiar varias veces de medicina hasta encontrar la que mejor se ajusta al control del paciente. Desafortunadamente esto toma cierto tiempo, incluso años. Muchas veces puede controlarse utilizando combinaciones de medicinas, pero esto tiene el riesgo de aumentar los efectos colaterales o indeseables.
Ocasionalmente las crisis pueden controlarse por varios meses, pero por alguna razón este control se pierde y recomienzan. Esto puede ocurrir por varias razones, aunque la principal es que los pacientes se sienten mucho mejor y comienzan a olvidar tomar sus dosis del medicamento. Los medicamentos tienen muchas presentaciones, probablemente en un principio te sorprenderás que puedas tomar un medicamento en cápsulas, comprimidos, gotas, tabletas, para mencionar sólo los más comunes. Algunos pacientes tienen dificultad para tragar o son pequeños y utilizan gotas. Si son mayores, en lugar de presentaciones líquidas preferirán las cápsulas porque son más transportables. Cada uno podrá utilizar la versión que más le guste o le convenga.
Un tema difícil son los efectos adversos de los fármacos antiepilépticos. Te diremos simplemente que si estás leyendo esto es porque tu médico te recetó un medicamento de los más modernos y que tiene pocos efectos indeseables. Las medicinas antiguas producían complicaciones fundamentalmente porque se habían fabricado para tratar otros padecimientos y luego se dieron cuenta que podían ser útiles en epilepsia. Los nuevos, por el contrario, se basan en investigaciones de avanzada en la ciencia médica y por esa razón son más efectivos y menos agresivos con otras partes de tu cuerpo, es decir, más seguros.
Queremos que un concepto quede claro, ningún medicamento está libre de producir un efecto colateral. Son raros con los antiepilépticos modernos, pero a la menor sospecha debes consultar con tu neurólogo, pero por ninguna razón abandones tu tratamiento. Sólo el puede indicarte que hacer. Probablemente hará una de dos cosas, cambiar la medicina o cambiar la dosis. En ambos casos no es tan simple y se debe realizar con la supervisión de su neurólogo.
Si un fármaco antiepiléptico se suspende de manera abrupta, puede causar convulsiones prolongadas o bien una serie de ellas, llamada estado epiléptico. Esto es una emergencia médica y muchas veces puede causar serios problemas. Los medicamentos deben suspenderse de manera gradual y en el transcurso de entre tres a seis meses. Ampliaremos estos puntos en entregas posteriores incluyendo las preguntas que quieras realizar.