trastorno bipolar
   

El trastorno bipolar no tiene solamente una causa. Las investigaciones sugieren que con frecuencia es un problema hereditario relacionado a la falta de estabilidad en la trasmisión de los impulsos nerviosos del cerebro. Existe un componente genético como una de las causas del origen de este trastorno. Aunque no se sabe de manera exacta cuáles son los componentes biológicos del trastorno, parece ser que uno de los problemas implicados es el mal aprovechamiento de los neurotransmisores cerebrales que transportan la serotonina y dopamina en el cerebro, desestabilizando la química cerebral.

Estudios en familiares de las personas afectadas han demostrado que existe mayor tendencia de que el trastorno aparezca en familiares de pacientes que lo han padecido, en comparación con los pacientes que no tienen antecedentes en sus familias. El riesgo de que una persona sufra trastorno bipolar en primer grado de consanguinidad es de 40 por ciento, de 70 por ciento para un gemelo y de 5 a 10 por ciento para el resto de los parientes en primer grado.

De todos los cuadros maniaco-depresivos que se presentan en México, sólo el 50 por ciento son atendidos médicamente, porque la mayoría de las veces se confunden con simples episodios de depresión o crisis nerviosas. Las cifras de la Asociación Psiquiátrica Mexicana señalan que dos por ciento de la población en México padece esta enfermedad, alrededor de dos millones de mexicanos, en una proporción de dos a uno, siendo las mujeres más propensas a padecerla. A nivel mundial, el padecimiento se presenta en el 5 por ciento de la población.

El padecimiento se presenta en personas entre los 18 y los 30 años de edad; aunque la posibilidad de desarrollarlo disminuye potencialmente después de la barrera de los 30 años, significa, en cifras, que 19 millones de mexicanos menores a ese rango de edades son susceptibles a enfrentar en cualquier momento alteraciones emocionales.

El padecimiento es controlable, pero es necesario que en primer lugar se diagnostique correctamente y que luego reciba el tratamiento necesario. Para su adecuada detección, es necesario que el paciente se someta a exámenes psiquiátricos completos y se obtenga un historial clínico detallado para detectar el origen, que en el 50 por ciento de los casos resulta ser hereditario.